Manifiesto por la Ciencia

Manifiesto por la Ciencia

Círculo Ciencia (PODEMOS)

Los integrantes del Círculo de Ciencia valoramos la importancia del conocimiento científico en la sociedad española. Con idea de establecer un marco hemos redactado el siguiente manifiesto en el que esperamos que todos los simpatizantes de Podemos y que sientan que la ciencia debe ser una parte importante de nuestra sociedad.

  1. Por qué un manifiesto por la ciencia

Es notorio que la clase política española ha vivido demasiado tiempo ajena a las demandas de la sociedad civil española. Cuando los fines de libertad, justicia, paz y bienestar son corrompidos por aquellos que los juraron defender, se hace necesario para un pueblo recuperar estos ideales por medio del movimiento cívico y devolver al gobernante el papel de administrador de los deseos de prosperidad para España.

En un contexto como éste, somos muchos en el ámbito científico, y en la ciudadanía en general, que sentimos el deber de clamar por la revisión de los valores básicos de nuestro pueblo. Debemos perseguir los ideales de una sociedad más justa y razonable, mejor capacitada para enfrentarse a los retos futuros, económicos y sociales. Una sociedad, dentro del sistema democrático que pretendemos, pasa por dar forma a un sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación sólido y sostenible; un pilar maestro sobre el que construir una sociedad basada en el conocimiento, frente a la insostenibilidad de la sociedad de consumo que ahora se impone como modelo.

En este manifiesto ciudadanos y ciudadanas hacemos un llamamiento a secundar nuestra propuesta por el desarrollo de un futuro sostenible representado por la sociedad del conocimiento, tenemos la convicción de que la libertad y el bien común se debe conseguir mediante la mejora de la condición humana preservada por la expresión cultural en sus múltiple facetas.

Reclamamos la apertura de un proceso de diálogo social destinado a plantar las semillas de una nueva sociedad del conocimiento que germinen en beneficio de todo un pueblo.

  1. Situación de la ciencia y su política en España

A pesar de la radical transformación tecnológica experimentada en el mundo en los últimos tiempos, la ciencia en España no ha gozado de un apoyo a la altura que contribuyera a este desarrollo global. Sujeta a los vaivenes de su historia, en España se adoptó tardíamente la idea de tener organizada una red de centros de investigación.

Desgraciadamente, sujetos a una dinámica intervencionista y gregaria, la labor de estos centros era en conjunto mediocre hasta el cambio de régimen en 1978. Tras una reforma necesaria de la gestión arcaica y endogámica de la Investigación y Desarrollo a principios de los años 1980, este esfuerzo no ha sido continuado en el tiempo. Por consiguiente, con la entrada en la futura Unión Europea no se ha aprovechado inteligentemente el limitado presupuesto, apoyado por los fondos estructurales europeos, de manera que en demasiadas ocasiones ha estado gestionado sin criterio ni visión. Mientras la economía española experimentó un proceso de crecimiento, no fue la ciencia el catalizador de esta evolución como sí ocurrió en otras naciones a las que España trata de emparentarse.

Con el abandono de la cultura del conocimiento, el sector industrial, incapaz de innovar, ha ido perdiendo posiciones hasta ser la sombra de lo que en un día fue. El sustitutivo para alcanzar el nivel de bienestar deseado fue una decidida apuesta por actividades económicas poco sostenibles y de bajo valor añadido como el turismo de masas o el sector inmobiliario. En la adopción de este desarrollo insostenible las políticas educativas jugaron un papel determinante. Medidas como la desaparición del Magisterio de Ciencias o la falta de una didáctica adecuada en secundaria han tenido como resultado que estemos a la cola de Europa en aptitudes científicas. Los mismos defectos que indican que España tenga una de las mayores tasas de abandono escolar o que exista un conocimiento de temas científicos deficiente entre la población adulta permiten explicar la escasa formación técnica para empleos de alto valor añadido o la popularidad de disciplinas cuestionables como las pseudociencias. Con el estallido de la crisis sistémica el modelo de desarrollo socio-económico español ha demostrado ser un gigante con pies de barro. Los ciudadanos de este país hemos estado observando como uno a uno nuestros grandes servicios públicos eran demolidos en aras de una política de austeridad que a la larga ha demostrado ser inútil e inhumana.

En el camino no sólo hemos dejado nuestro ideal de bienestar; también hemos perdido nuestra libertad y autonomía, permitiendo que terceras naciones decidan sobre nuestro futuro. El ideal de justicia también ha sido maltratado desde el momento en que el corrupto la ha secuestrado. España, como ha ocurrido a lo largo de la historia de los pueblos, es prisionera de una falta de visión honesta de la prosperidad. Ninguna nación ha progresado con una carestía de medios físicos en sus centros que hace impracticable la investigación.

Ningún pueblo ha prosperado sin promover la cultura y la ciencia entre sus habitantes. Ninguna sociedad ha sobrevivido viendo como sus mejores cerebros escapaban de una tierra enferma a la razón. Y para no seguir los mismos errores del pasado, España debería comenzar a apostar por el conocimiento, la ciencia y la innovación.

  1. El Manifiesto por la Ciencia reivindica

En este manifiesto nosotros y nosotras reivindicamos:

– Una política estatal que fomente el nacimiento de una sociedad del conocimiento, asegurando de esta forma un futuro sostenible para los españoles.

– Necesidad de una asignación transparente de recursos a los organismos y grupos de investigación.

– Establecimiento de un nuevo marco de coordinación eficiente entre las administraciones centrales del Estado y las Comunidades Autónomas.

– Creación de organismos independientes que supervisen la asignación de presupuestos, el seguimiento y la evaluación de resultados de los grupos de investigación.

– Impulso de la cooperación a nivel estatal y europeo para conocer y hacer partícipes los intereses de la ciudadanía española en ciencia, tecnología e innovación.

– Reforma de los procesos contractuales y de selección de personal docente e investigador en Universidades y Centros de Investigación (incluyendo los Organismos Públicos de Investigación) con el fin de aumentar su autonomía y la transparencia.

– Promoción de la carrera investigadora previsible y estable para los jóvenes investigadores (preferentemente) con el objetivo de recuperar la fuga de cerebros, rejuvenecer los RRHH dedicados a la ciencia en el país y también dar un futuro mejor a la producción científica.

– Favorecimiento de la contratación de recursos humanos dedicados a investigación, incluidos los técnicos y administrativos.

– Financiación digna, estable y previsible de la investigación para construir una nueva sociedad basada en el conocimiento.

– Potenciación de la participación y la equidad entre sexos en los sistemas científicos, incluyendo puestos de responsabilidad y apostando por la conciliación de la vida personal y laboral.

– Impulso de la investigación básica como motor de creación de conocimiento, necesaria para la innovación a medio y largo plazo en futuros desarrollos científicos, industriales, comerciales y sociales.

– Replanteamiento de las prioridades en la asignación de recursos que deben tener en cuenta el equilibro entre el enfoque holístico y el de la utilidad de la ciencia. Se deben promover los proyectos interdisciplinares que afrontan retos de nuestra sociedad.

– Colaboración en una reforma educativa de amplio espectro que garantice una educación científica de calidad en todos los tramos formativos (primaria, secundaria, universitaria y formación continua).

– Acercamiento de la comunidad científica a la población, haciéndoles partícipes de los avances en investigación y desarrollo, para establecer un ambiente cívico de integración de los profesionales de la ciencia en la sociedad.

– Garantía de canales adecuados para la comunicación científica a la sociedad. Se debe proporcionar una espacio adecuado para la labor de divulgación científica adaptada al amplio espectro cultural de la población española.

–  Incorporación efectiva de las recomendaciones realizadas por expertos independientes en otros campos de la acción política donde participe la Ciencia. Es imperativo ejecutar la política científica (sanitaria, energética, de medio ambiente,…) basadas en informes profesionales entre los que se incluyen los de la comunidad científica independiente.

– Renuncia de la gestión de la Ciencia únicamente con un uso interesado de obtener avances tecnológicos como medio mercantilista.

– Acercamiento de la comunidad científica a la población, haciéndoles partícipes de los avances en investigación y desarrollo, para establecer un ambiente cívico de integración de los profesionales de la ciencia en la sociedad.

– Abandono, en consecuencia, de la I+D+i militar, e inversión de todo su presupuesto estatal en el ámbito civil para la solución de la necesidades reales de salud y bienestar

  1. El futuro brinda por la ciencia.

¡El cambio empieza ahora! La historia de la ciencia y el conocimiento en nuestro país es una historia de momentos de luz intermitentes y dispersos a lo largo del tiempo. Nuestros grandes científicos han aparecido como flores raras en un paisaje poco propicio al desarrollo de una cultura científica.

Males endémicos como el menosprecio a la educación y los continuos enfrentamientos sociales abortaron todos los intentos de implantar una cultura del conocimiento. Es también una historia de expulsiones y exilio forzado de nuestros talentos a lo largo de los siglos por cuestiones políticas, ideológicas y económicas que a día de hoy continúa ocurriendo.

Acuciados por un pasado de auténtica marginalidad de las ciencias exactas, naturales y sociales, en su organización y en su contexto social, entramos en la era tecnológica con un notable retraso que nunca llegamos a salvar y nos hizo vulnerables a las fluctuaciones de la historia más reciente, con ciclos abismales de crecimiento poco sostenible y caídas económicas dolorosas.

Es el momento de tomar conciencia. Nuestros mejores cerebros en el extranjero, el atraso tecnológico de nuestro tejido productivo y la desidia por el conocimiento de nuestros gobernantes deben ser cosa del pasado. Hoy estamos convencidos de que queremos crear otro futuro más digno, más próspero, más equitativo y más inclusivo. Y hoy sabemos que ese futuro tendrá en el conocimiento científico y la innovación uno de sus pilares maestros.

Este año empieza el cambio. ¡Sí se puede!

Referencias:

  1. Y más exactamente con la aprobación de la Ley 13/1986, de 14 de abril, de Fomento y Coordinación General de la Investigación Científica y Técnica http://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1986-9479
  2. 2.Desde el año 1970, en España se han aprobado seis reformas educativas, cinco de ellas en los últimos 30 años. Ello no ha impedido que España reciba el peor resultado en la evaluación PIAAC entre la población adulta (informe de la OCDE) http://www.oecd.org/site/piaac/Country%20note%20-%20Spain.pdf
  3. 3.En el manifiesto titulado “Pacto de Estado por la Ciencia”, redactado en 2004, ya se alertaba sobre los síntomas de agotamiento de un modelo basado únicamente en el sector inmobiliario y la necesidad de un cambio basado en el conocimiento. Figuras relevantes de la ciencia española firmaron el documento.

Un comentario en “Manifiesto por la Ciencia

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